Ayer viernes 3 de abril, en el pleno que tuvo lugar en el ayuntamiento de Albalate, pudimos asistir una vez más, a una lección magistral de manipulación, provocación y demagogia por parte de su alcalde y presidente de la comarca del Bajo Martín.
Se trataba de un pleno extraordinario cuyo orden del día recogía una moción de apoyo a la ampliación de la actividad industrial de la empresa MEFRAGSA, consistente en la construcción de una nueva fundición de aluminio.
No vamos ahora a entrar a debatir u opinar sobre el fondo, es decir, de las consecuencias que, sobre la población, pueden acarrear las emisiones de dioxinas de esta nueva fundición junto a las que soportamos de la ya existente fundición de plomo y perteneciente al mismo grupo empresarial LYRSA. De esto ya hablaremos otro día.
Vamos a hablar de las formas, de cómo el alcalde, licenciado en psicología, utiliza de una forma torticera todos los medios políticos, jurídicos y administrativos a su alcance para seguir con, o en este caso aumentar, el clima de crispación y enfrentamiento que comenzaba a remitir entre los vecinos de esta localidad, propiciado por él en su día al traer a RECOBAT, la fundición de plomo que ningún pueblo quiso y que fue expulsada en 2003 de Belchite por una alcaldesa también del PSOE y recién elegida.
Sólo veinticuatro horas antes del pleno el alcalde convocó a todos concejales a una reunión con el gerente de la empresa, para que escucharan de éste las bondades del proyecto en cuestión. Gerente, como todos del grupo LYRSA, que se mueve por las dependencias municipales plenamente a sus anchas, como si fueran de su empresa y que no reside en Albalate, porque como ya nos dijo personalmente una vez, él aspiraba a lo mejor para su familia y por lo que se ve Albalate no está incluido en ese concepto. En esta reunión el directivo se presentó acompañado por una de las trabajadoras y amenazó veladamente con cerrar la actual planta de MEFRAGSA si no se les permitía abrir la nueva fundición de aluminio, lo que se denomina chantaje emocional.
No es de extrañar que, cuando normalmente la asistencia de público a los plenos es bastante escasa, ayer nos encontráramos con un salón abarrotado por toda la plantilla de esta empresa, acompañada por sus familiares, convencidos de que su puesto de trabajo y los resultantes de la nueva fundición estuviesen en peligro.
Lo que el alcalde ni la empresa les ha dicho a los trabajadores y sus familias es que todo esto nos es más que un “paripé” para que ambos, empresa y alcalde, puedan seguir manejando a su antojo voluntades, utilizando el miedo al desempleo y a la crisis. LYRSA tiene otras fragmentadoras en el resto del estado, que no va a cerrar, y si ha decidido reconvertir la de Albalate en fundición es simplemente por que el Plan MINER le ha concedido una sustanciosa subvención de dinero público por el proyecto.
Por ello los concejales de CHA denunciaron en el mismo pleno que esta moción carecía de sentido, era innecesaria, inoportuna e interesada, tan siquiera el proyecto está en exposición pública. Además hay que recordar que el alcalde (PSOE) dispone de mayoría absoluta. Mayoría que le permite, si él quiere, otorgar licencias y permisos a cualquier actividad industrial que lo solicite y que cumpla el trámite administrativo correspondiente. O ¿acaso a partir de ahora el alcalde va a presentar mociones en los plenos para apoyar la apertura de una panadería, una tienda de golosinas, una funeraria o un bar?
Ya está bien de engañar, mentir y manipular. Los albalatinos deben saber que, independiente de la legítima opinión que podamos tener en CHA, es el equipo de gobierno del PSOE, con su mayoría, el principal y único responsable de todas actuaciones municipales.
El problema es que tenemos un alcalde que del barro de la crispación y el enfrentamiento obtiene réditos electorales y la empresa obtiene una defensa gratuita de sus intereses por parte de los trabajadores y sus familias sin que los propietarios, residentes muy lejos de aquí, se vean mínimamente afectados por la situación.
La normalidad democrática en la política local de Albalate brilló ayer, una vez más, por su ausencia.
De todos modos esta moción, desde el punto de vista político, supuso un fracaso para su promotor el PSOE, puesto que ningún grupo de la oposición la apoyó.